Uwais, era un hombre muy piadoso y amaba a Dios. Con él vivía su anciana madre, quien para entonces, dependía de los cuidados de su hijo Uwais. Éste había escuchado que en Medina se hallaba el nuevo profeta de nombre Muhammad, de quien todos hablaban en la península arábiga por esos días. Uwais ansiaba ir a visitar al profeta y poder conocerlo, pero la responsabilidad de los cuidados de su madre se lo impedía.
Nuevamente el Mundo Musulmán ha tenido la oportunidad de disfrutar de uno de los regalos de Dios: El Hach, la Peregrinación a La Meca, para cumplir con una obligación y también disfrutar de un viaje hacia la profundidad del ser humano en un año, 1438 de la Hégira y 2017 de Occidente, cargado por la violencia, la desinformación y las contradicciones.
Navidad, se ha convertido en un acontecimiento para la mayoría de los países en Occidente totalmente mercantilista, propagandista, y consumista, muy lejos de lo que viene a representar su verdadero significado e incluso de acuerdo a varios estudios psicológicos, para algunas personas esta celebración se volvió incómoda, angustiosa, algo malo, costoso, porque creen que no pueden cumplir esas marcas culturales, ya no les gusta y por eso prefieren que pase en cuanto antes.
En la filosofía occidental del siglo XX comenzó a perfilarse la llamada crisis de la metafísica contemporánea en las corrientes de la filosofía anglosajona, dígase el neopositivismo lógico y la filosofía analítica, en las corrientes de la filosofía continental, en especial Heidegger, la escuela de Frankfurt y los pensadores postmodernos. Dicha crisis va de la mano de la entronización del sistema del liberalismo y otras corrientes político sociales, que entran en franca pugna contra los paradigmas de orden metafísico y religioso en el contexto occidental.
“El significado de paz es el de una coexistencia honorable con los otros, pero la sumisión no es una coexistencia honorable, pues es totalmente deshonrosa para una de las partes; más aún, es deshonrosa para ambos lados, para un lado el deshonor es por la agresión, para el otro es por haberse sometido ante el “zulm”, la opresión e injusticia”; es decir que paz no es lo mismo que violencia, miseria y sumisión al opresor. Y eso es, sin lugar a dudas lo que el islam pregona, más allá de su misma semántica lingüística, que denota evidentemente “paz”.
El Eje de la Resistencia, liderado por la República Islámica de Irán, ha asegurado una amplia faja de territorio, que va desde las fronteras de la nación persa hasta las costas del Mar Mediterráneo en Siria. Una política de evidente profundidad estratégica, que consolida la influencia de Irán en la región y en sus pueblos. En forma inédita, desde el inicio de la guerra de agresión contra Siria – en marzo del año 2011 – las Fuerzas Quds, milicias chiitas iraquíes, fuerzas del Movimiento Hezbolá de El Líbano, Milicianos Palestinos y el Ejército Gubernamental Sirio han logrado consolidar una ruta terrestre, que facilita, no sólo las operaciones antiterroristas contra Daesh, Fath al Sham, Ahrar al Sham y otros movimientos terroristas takfirí, que operan tanto en suelo de Irak como en Siria, sino que, al mismo tiempo, consolidar una ruta de acceso desde suelo iraní hasta las costas del Mar Mediterráneo.
Este 2 de noviembre del año 2017 se conmemoran cien años desde aquel fatídico acuerdo entre el sionismo y el imperio británico, para dar rienda suelta a los objetivos de colonización de Palestina.Una colonización que sería llevada a cabo por parte de colonos judíos europeos, alentados por la dirigencia sionista y bajo el mito religioso del retorno a una tierra prometida por una divinidad, que lo mismo exhibía títulos de dominio que exclusividad y preferencias respecto a pueblos elegidos.
Ese hombre esencial e irremplazable es Akbar Hashemí Rafsanyaní, fallecido a los 82 años de edad luego de una vida entregada para la grandeza de su país. Nacido un 25 de agosto del año 1935 en el seno de una familia ligada a la producción del Pistachos, en la aldea de Behraman en la provincia suroccidental de Kerman. Sus inquietudes más que ir por el lado de la empresa familiar lo llevaron por el camino de la Teología. Desde muy pequeño su camino estuvo trazado, brillando con luces propias.
La República Islámica de Irán se ha visto nuevamente amenazada por autoridades estadounidenses. En esta ocasión, el presidente del imperio norteamericano, señor Donald Trump, pide a lo que él llama “comunidad internacional” que se apliquen nuevas sanciones a la patria del Imam Jomeini (Dios exalte su morada en el Paraíso), con la excusa calumniosa de que desde Teherán “se apoya al terrorismo”. Cuando triunfó la Revolución Islámica en Irán, los gobiernos de Estados Unidos y aliados en Occidente, comenzaron a criticar y presionar al gobierno y pueblo iraní. Pensaban que con amenazas y presiones harían cambiar el camino de la nación persa, cuyas autoridades y población, se decidieron, gracias a Dios, por la senda del Islam.
El gobierno de Myanmar ejecuta una política de exterminio de la población musulmana Rohingya, al considerarlos seres humanos de segunda categoría. Hombres y mujeres sin ciudadanía, considerados extranjeros en una tierra que habitan hace siglos. Reprimidos y masacrados, y que forman parte de las minorías étnicas de este país conformado también por Shans, Kachin, Chin, Karen entre otros 135 distintos grupos étnicos. En el caso específico de los Rohingyas este grupo humano constituye un pueblo de aproximadamente un millón de seres humanos, en un global poblacional de Myanmar de 51 millones de habitantes de los cuales el 32% son minorías étnicas y un 68% de la mayoría étnica Bamar de creencia budista y de cuyo seno han salido los dirigentes políticos desde la independencia lograda el año 1948 de Gran Bretaña.









